Ultra-violet 50+
Hace unos años que hay disponibles, sobre todo en tiendas de ropa deportiva, prendas que se publicitan con protección solar. Pero no es oro todo lo que reluce. Por eso hay que examinar las que se adquieran para tal fin.
Existen determinados criterios para evaluar el factor protección de esta ropa.
Uno de ellos es el Factor de Protección Ultravioleta de la prenda (FPU o UPF). Este factor señala la capacidad para frenar el paso de los rayos ultravioletas que tiene la prenda en cuestión, sea por el tipo del material usado en su confección o por otros procesos industriales que le otorgan tal característica. Es decir, el FPU sería lo que el índice o factor de protección solar en una crema fotoprotectora.
No obstante, antes de comercializar ropa con este distintivo, los textiles deben pasar determinados controles para garantizar su idoneidad y para que se puedan colocar las etiquetas respectivas con los logos UPF y el rango de protección obtenido (20, 30, 50+). Algunos protocolos internacionales que certifican esta protección UV son el que ofrece la Australian Radiation Protection and Nuclear Safety Agency. En EE.UU., todos los productos de protección solar pueden pasar una revisión voluntaria que la lleva a cabo un Comité de Fotobiología y recibir la etiqueta de recomendación y el sello de seguridad y eficacia de la Skin Cancer Foundation o el test de la American Society for Testing Materials. Hoy por hoy, la mayor capacidad de protección la aporta el UPF 50+.
Esto significa que el textil usado protege la piel que cubre hasta el 97% contra los UVA y los UVB. Sin embargo, para que la prenda mantenga estas características a lo largo del tiempo es necesario tomar una serie de medidas: aclararlas tras su uso, lavarlas a mano con detergentes suaves, no enrollarlas, secarlas a la sombra y no plancharlas.
Según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología, una de cada seis personas sufrirá cáncer de piel a lo largo de su vida. El melanoma es el más agresivo, pues afecta a una de cada 70 personas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican unos 160.000 casos nuevos de melanoma en todo el mundo (79.000 hombres y 81.000 mujeres).
Este incremento se debe a motivos meramente estéticos: el deseo de estar bronceado provoca largas exposiciones al sol y el uso indiscriminado de camas solares. La tasa de incidencia varía bastante de un país a otro: la más alta se registra en países con gran irradiación solar donde la población no autóctona tiene la piel más clara y la cultura del bronceado está más arraigada, como Australia, Nueva Zelanda, EE.UU. y el norte y oeste de Europa. Datos de la Asociación Española Contra el Cáncer advierten de que en nuestro país se ha producido un aumento importante a partir de la década de los noventa y ahora se diagnostican alrededor de 3.600 casos  anuales.

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